domingo, 6 de agosto de 2017

TILCARA, QUEBRADA DE JUELLA, ANTIGAL DE JUELLA, PROVINCIA DE JUJUY

ANTIGAL DE JUELLA
Juella. Miércoles 19 de Julio. Desde Tilcara se puede ir hacia Juella por un camino vecinal que recorre entre pequeñas y sencillas casas de La Banda.

Entre subidas y bajadas, se pasa por la salita de primeros auxilios y la capilla. Luego se llega al cementerio, un sitio que merece una observación con el mayor respeto. Las tumbas de adobe, las cruces, los cacharros con agua, las coloridas flores de tela y plástico, alguna pieza cerámica, o la simpleza de un minúsculo puñado de piedras como única referencia.

Tomando el camino principal a Juella -Av Crucero Gral. Belgrano- ya se observa el cordón de Los Amarillos hacia el noroeste. En ellos hubo un proyecto minero para extraer uranio que fue rechazado por la población local.

Recorriendo el pueblo pasamos por algunos pequeños predios de cultivo y frutales. La capilla Ignacio de Loyola, un par de modestas despensas. Un desvío nos lleva a la escuela por una callecita que luego cruza el Río Juella, ahora solo un hilo de agua escarchada. Ese mismo sendero sube a una casa al pie de un barranco. Allí pueden preguntar como llegar al Antigal.

DESPENSA, JUELLA
TILCARA. ANTIGAL DE JUELLA

Antigal de Juella. Miércoles 19 de Julio. Hace unos cuantos años visite Juella. Camine desde su iglesia, su escuela, cruce el río seco y me perdí buscando un sendero a su Antigal. Hoy vuelvo sin más dato que aquella experiencia, cruzo el río por una huella vehicular, su fino curso de agua escarchado y subo hasta una casa. Los perros ladran avisando a su dueño.

El hombre me ve y me espera. Me saluda y me dice su nombre. Conversamos y me señala el sendero marcado por piedras pintadas de blanco y un arbusto coposo. Luego a trepar por las huellas de otras botas. Me asombra la densidad de cardones. Algunos de más de cinco metros de alto. Tierras de arcilla roja, piedra laja y algunas de color amarillo ocre.

Descubro algunos restos de paredes de piedra, alineadas y unidas sin más que un poco de argamasa -tierra y paja-. El silencio es un silbido agudo, interrumpido por algún pájaro. Creo descubrir pequeño fragmentos cerámicos. Ahí quedan, como debe ser.

Soy ajeno a la cultura de la Pachamama, sin guía trato de aprender observando. Sin preguntar, escuchar lo que me cuentan. Hay algún misterio en estos sitios que me provocan paz y respeto.




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